Mostrar a cuántos metros vives en una app gay es un error: la cercanía sí, tu dirección no
«A 60 metros.» Lo lees y parece un dato inofensivo, hasta coqueto. Pero repetido todas las noches desde la misma cama, ese número ya no dice «estoy cerca»: dice «vivo aquí». Lo decimos sin rodeos: mostrar a cuántos metros vives en una app gay es un error. Y ocultar la distancia, sola, tampoco te cubre del todo.
Un número que se va sumando
Una distancia suelta no dice gran cosa. El problema es que nunca es una: es la misma, desde el mismo sitio, a la misma hora, durante meses. Súmale una foto con la ventana de fondo, el parque de enfrente o la fachada del conjunto, y ya no hace falta ser adivino para saber en qué edificio duermes. Nadie le daría su dirección a un desconocido en la calle. La distancia exacta es lo más parecido a hacerlo sin darte cuenta.
Apagar la distancia no basta
Mucha gente cree que con apagar «mostrar distancia» ya quedó. No tanto. En 2023, investigadores de seguridad de la firma Pen Test Partners revisaron una app de citas a pedido de la BBC y comprobaron que seguía dejando calcular dónde estaban sus usuarios. Y advirtieron algo que sirve para casi todas: redondear u ocultar las distancias no es suficiente, porque el orden de la lista también da pistas.
Traducido: si en la pantalla de tu vecino sales de tercero, aunque no diga «a 60 metros», sigues estando ahí, a una cuadra.
¿A quién le sirven tus metros exactos?
Hagamos la cuenta honesta. Al que te quiere conocer le basta con saber que andas por el barrio: con eso cuadran. Los metros exactos solo le sirven al que quiere llegar a tu puerta sin que lo invites: el que no aceptó un «no», el que se aprende tus horarios, el chismoso de la cuadra que no tiene por qué saber nada de tu vida. La cercanía es la gracia de la app. Tu dirección no.
El mejor argumento del otro lado
Hay que reconocerlo: un perfil sin distancia genera desconfianza. Parece falso, o de alguien que nunca se va a ver con nadie. Y la gracia de estas apps es justamente lo cercano: encontrarse rápido, sin cruzar la ciudad. Si escondes todo, te escriben menos. Eso es verdad.
Pero la respuesta no es entregar tu cuadra. Es mostrar una cercanía que no sea tu cama: un barrio donde de verdad podrías verte con alguien. El que te escribe sigue sabiendo que estás cerca; lo que no sabe es cuál es tu portería. Y cuando ya hay confianza, tú decides cuándo contar dónde vives.
Nuestra postura, sin anestesia
Tus metros exactos no le sirven a nadie que valga la pena, y te pueden salir caros. Una clave se cambia en un minuto; una dirección, no. Lo mínimo:
- Apaga la distancia en tu app.
- Quítale la ubicación precisa desde el iPhone: Ajustes → Privacidad y seguridad → Localización, eliges la app y apagas «Ubicación precisa». Así solo le das tu zona aproximada, según Apple.
- No abras la app siempre desde el mismo rincón ni subas fotos que muestren tu calle.
Y si quieres ir más allá: con GPS Libre tu iPhone aparece en el barrio que elijas, y la distancia que ven los demás se mide desde ahí, no desde tu casa. Aquí está cómo se hace, paso a paso, y aquí lo puedes descargar gratis.
Preguntas incómodas
- ¿Tú muestras tu distancia? ¿Hace cuánto no revisas ese ajuste?
- De los que te ven «a 60 metros», ¿cuántos sabrían decir en qué edificio vives?
- ¿Le escribirías a alguien que no muestra su distancia?
¿Y tú de qué lado estás?
Elige uno y mándaselo a quien sepas que va a opinar lo contrario.